Silo y el Movimiento Humanista

“Silo fue un personaje extraño para Occidente, pero no lo hubiese sido de haber nacido en Oriente. Pregonaba un cambio espiritual y social a la vez para la refundación de la “nación humana”. Mezclaba el llamado budista al no deseo con proselitismo en contra de la violencia, la discriminación y el pago de la deuda exterior y a favor de la paz y la solidaridad.” (Alejandro Rebossio, El país, 22 septiembre 2010).

Silo (6 de enero de 1938 en Mendoza— 16 de septiembre de 2010) fue un pensador argentino, nacido como Mario Luis Rodríguez y creador del Movimiento Humanista (4 de mayo de 1969). Su filosofía alcanzó un millón de seguidores en más de 100 países. 

Su formación en Derecho y Ciencias Políticas y su vocación por comprender el ser humano, confluirá en una serie de escritos y obras que abarcarán la literatura, la sociedad, la psicología y la espiritualidad. Entre estas obras se encuentras dos fundamentales: Manual del poder joven (1969) y La mirada interna (1980). 

Silo sufrirá la represión militar y la censura; para conformar la acción y compartir el pensamiento se marchará con sus amigos y seguidores a la cordillera de los Andes, a Punta de Vacas, al pie del Aconcagua y cerca de Chile. El día el 4 de mayo de 1969, va a proferir el épico sermón de la montaña, intitulado:  La curación del sufrimiento.

Entre las ideas que fortalecen su discuros, podremos encontrar influencias del Silo del budismo zen, el existencialismo sartreano, la lógica, el teatro del absurdo de Eugène Ionesco y también el materialismo de Carlos Marx.

Hay una segunda gran congregación de adeptos, esta vez  la transformadora vivencia en la selva de la provincia de Jujuy (noroeste de Argentina), pero los militares los detuvieron bajo la sospecha de que estaban armando una guerrilla. Posterior a este incidente los humanistas reafirman su compromiso de no violencia y nace La Comunidad para el Desarrollo Humano. 

Su expansión por el sur será vigilada y muchas veces truncada desde el poder: de un lado de la cordillera, por el ministro de Bienestar Social del Gobierno de Isabel Perón (1974- 1976), José López Rega, y después por otra dictadura militar (1976-1983) y, del otro lado, por el régimen de Augusto Pinochet. 

Empiezan a movilizarse hacia el exilio muchos de los humanistas perseguidos, e irán a parar a España y Francia. Cabe mencionar que la persecusión va a facilitar la expansión del Movimiento Humanista.

En 1984, con el restablecimiento de la democracia en Argentina, verá la luz el Partido Humanista (PH). Igual suceso ocurre en España y Chile. También EE UU, Italia, India y Egipto también se creó la rama política del movimiento.

Debido a las transformaciones y a la valoración del contexto, el filósofo transmitirá un apesadumbrado mensaje en el año 1999 en Punta de Vacas:  “Hemos fracasado. Reconozco el triunfo provisorio del antihumanismo y el fracaso de nuestros valores”. 

Sin embargo continuará con su mensaje hasta que muere en compañía de su mujer, sus hijos y amigos cercanos.